viernes, 23 de septiembre de 2016

RAMÓN GAYA EN EL TIEMPO


Ramón Gaya fotografiado por Cuca, (h.1995).


"No hay escrito nada más que eso está publicado, salvo algunas anotaciones más. Quiero escribir una especie de memorias, pero no serán unas memorias formales; iré escribiendo unas prosas y todas tendrán una unidad, claro, podrán leerse por separado pero no como poemas en prosa. Lo que no quiero es contar mi vida; yo no soy novelista, ni soy historiador; quizá lo que más me interesa es dar algunas figuras, algunos retratos de personajes conocidos y de otros desconocidos, como algunos murcianos que han desaparecido ya y que para mí tuvieron importancia pero nadie conoce, pues son gente que no ha pasado a la historia". 

Contaba Ramón Gaya en la entrevista que Tomás March, Santiago Muñoz y Luis Massoni le realizaron para la Revista Letras en el año 1981. Han pasado 35 años desde que el pintor y escritor concediera esta entrevista. Durante este periodo, su obra, tanto literaria como pictórica, viaja en el tiempo para seguir siendo vista y reconocida, para llegar a donde deba llegar. Han sido numerosos premios, entre ellos el primer Premio Velázquez concedido en España, importantes reconocimientos, un museo dedicado a su arte creador en su ciudad natal, la publicación de su "Obra Completa" y ahora, la reciente publicación de las "Cartas a sus amigos", ambas por la editorial Pre-textos. Y lentamente pero con firmeza, el creador y su obra va llegando a nosotros. Recientes también son las críticas literarias que lo sitúan como pieza clave del siglo XX español. La última de ellas es la publicada el pasado 21 de septiembre en el Cultural del diario El País escrita por Jordi Gracia.  

viernes, 16 de septiembre de 2016

RAMÓN GAYA Y LUIS MARSANS. REVISTA JOYCE.



Pág. del artículo de Joyce. Septiembre, 2016.


La revista JOYCE recoge, en su número de septiembre, un artículo sobre el pintor Luis Marsans realizado por el crítico Pedro López Morales. En él, se hace eco de la reciente exposición del pintor catalán en el Museo Ramón Gaya así como de la amistad que unió a ambos pintores.

Marsans recordaba un día a Gaya explicando que “por las preguntas que yo le hacía, él, poco a poco, fue adivinando que tenía un interés muy determinado por la pintura. En mis visitas a sus reuniones, a veces, nos quedábamos solos, y entonces la conversación era más franca, más clara. Luego se iba al cine y yo le solía acompañar. Le gustaba ir a primera fila, y a mí no me importaba. Nos fuimos haciendo amigos y, claro, un buen día vio que yo era pintor, y entonces tuvimos una gran amistad (…) Nos llevábamos 20 años, o sea que era una diferencia buena para considerarle un maestro. No fui un discípulo de Ramón en el sentido tradicional de la palabra. Lo que sí ejerció él fue una influencia bastante notable sobre mi actitud frente a la pintura.”